Capítulo 808
Al ver a Estela parada en la puerta, sus cejas fruncidas se relajaron de inmediato, seguido por una expresión de sorpresa: —¿Por qué has venido? ¿Vienes a verme? ¿No soportas que haya venido en vano, verdad?

Su alegría era indescriptible.

Estela bajó la mirada y vio la mano herida de él.

Un sentimiento de dolor pasó rápidamente por sus ojos, pero pronto lo ocultó.

Los dedos que sostenían su bolso se tensaron poco a poco.

Trató de mantener su voz tranquila: —Vine a buscarte porque quiero hablar c
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