Nadie sabia cuándo Alfredo había llegado.
En ese momento, su rostro estaba frío y emitió una advertencia: —En el futuro, mantente alejado de Aurora.
Alberto se pasó la mano por los labios y sonrió de manera ambigua: —Si me dices que me aleje, ¿lo haré? ¿Realmente crees que seguiré tus órdenes?
Alfredo simplemente lo miró fijamente, con un significado profundo en su mirada.
Luego, dirigió su atención hacia Aurora y preguntó: —¿Vienes conmigo?
Auroa tenía miedo inexplicable de mirar a los ojos de