Gabriela lo experimentó por primera vez, la sensación de no poder levantarse de la cama con la espalda y las piernas doloridas.
En el pasado, Rodrigo solía tener al menos la delicadeza de ocuparse de sus sentimientos.
¡Esta vez, sólo había desenfreno!
Por un momento pensó que Rodrigo iba a matarla.
Ahora estaba sin energía.
Y el hombre que provocó que ella no pudiera levantarse, de pie frente al espejo del suelo, abotonándose la camisa, vio a Gabriela en el espejo y preguntó, —¿Despierta?—
Gabri