Alfredo se dio la vuelta y vio a una mujer cuya espalda se parecía a la de Aurora.
En un instante, fue como si hubiera perdido la cabeza, y se abalanzó sobre la mujer para agarrarla.
"Aurora."
La camarera se volvió.
Al ver que era un caballero de aspecto decente, preguntó, "¿Qué quiere, señor?"
Alfredo se quedó mirando a la camarera.
Los ojos se salían de sus órbitas.
La camarera, más que parecer Aurora.
Era casi exactamente lo mismo.
"¿No estás muerta? ¿No estás muerta?" Alfredo estaba tan emoc