"¡Gabriela!"su voz pasó de grave a aguda, gruñendo gradualmente, su rostro enrojecido y luego azul, su cuello levantándose como si estuviera a punto de estallar mientras le enroscaba el cuello, "¿Me crees, te estrangularé ahora mismo?"
Gabriela dice, "Lo creo, pero no tengo miedo."
Sus ojos también estaban tan decididos e indignados como siempre, "¡Rodrigo, te odio!"
"¿Porque yo, por error, me equivoqué de persona y perdiste a tu hijo, por eso me odias?" Rodrigo no esperó su respuesta antes de d