La mantuvieron encerrada así.
Sin agua, sin comida.
De vez en cuando, se oyó llantos de bebés... Como gritos de abuso.
Cada vez que lo oía, se acurrucaba y se apretaba su barriga.
Tuvo miedo de que algo así le ocurriera a su propio bebé.
Un día, dos días...
No sabía cuánto tiempo llevaba encerrada, no sabía la hora.
No se vio nada.
Era como si la hubieran colocado en un mundo sin tiempo ni luz.
Al principio llamaba a la puerta, pero no había respuesta, sólo el eco de un espacio vacío.
Luego se d