Poco después de que el médico recibiera la llamada, Alvaro le cerró su paso.
"Señor Lozano..."
Antes de que el médico pudiera decir, Alvaro le agarró por el collar, "Déjate de tonterías y dime, ¿qué hace hoy el abuelo en el hospital?"
"El señor vino para un chequeo corporal..."
"¿Lo dices otra vez?" La mirada de Alvaro era forzada, "Crees que soy fácil de engañar, ¿verdad?"
El médico temblaba, era Ricardo, no se atrevía a hablar su privado sin su permiso.
Con el hombre que tenía delante tampoco