Rodrigo no se movió.
Gabriela abrió los ojos y parpadeó, "No vas a comer lo mío, ¿verdad?"
Antes de que Rodrigo pudiera responder, ella dijo, "La sopa que bebí tenía mi babas."
Rodrigo dijo, "No me importa que esté sucio."
Gabriela, "..."
Casi se quedaba boquiabierta.
¿Era el mismo Rodrigo que ella conocía?
¿Cuándo se volvió tan desvergonzado?
Aferró el cuenco, como si temiera que Rodrigo se lo arrebatara.
No es que temiera que se bebiera el cuenco de sopa, sino que, habiéndoselo bebido ella mis