Antes de que Felipe pudiera decir algo, Simón habló de nuevo: —Solo tengo a Estela como hija. Lo mío, ¿no es acaso también suyo? En el futuro, cuando muera, ¿acaso me lo llevaré a la tumba? No te sientas incómodo conmigo. Si te sientes en deuda, simplemente trata bien a Estela. Si te atreves a maltratarla, no te lo perdonaré.
Felipe no se sintió incómodo con las palabras de Simón, sino que respondió muy seriamente: —Descuide.
Simón le dio una palmadita en el hombro: —Tienes que cuidar bien de tu