Desde el auricular llegó una voz muy profunda: —Te extraño.
Gabriela sonrió, esas eran las palabras que quería escuchar.
Miró de nuevo por la ventana.
Aurora y Alfredo se separaron, y Alfredo estaba caminando hacia el hotel con el niño en brazos.
Ella dijo al teléfono: —Rodrigo, te amo.
No quería perderse, no quería separarse, ¡quería estar con él para siempre!
Aurora y Alfredo no pudieron estar juntos.
Eso le hizo valorar su relación con Rodrigo.
Ella preguntó traviesamente, apoyando su barbill