Llegó una camarera, con un uniforme bastante llamativo, ajustado, con un busto inmenso, Karina estaba incómoda, sentía que se escurría la magia que los había envuelto, pero trató que no se le note.
Cuando Mateo, le devolvió la carta, porque ya habían elegido, distraídamente le miró un segundo el pecho, era llamativo, solo eso, Karina vio cómo él miró a la camarera y en ese momento sintió como se caía, en caída libre y sin paracaídas.
No le iba a reclamar nada, solo sentía que ese no era su luga