CAPÍTULO 8.
Claramente no anticipaba encontrarme en esta inusual situación: viajar al trabajo en el auto de mi nuevo jefe y, mucho menos, enredarme con su pene. Las emociones tumultuosas que revolvían en mi interior se enfrentaban en una batalla silenciosa.
A pesar de la inusitada circunstancia, él mantenía una tranquilidad casi inquebrantable mientras manejaba por las calles desiertas que contrastaban con el caos del tráfico que habíamos dejado atrás. La tensión en el vehículo era palpable, y