Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa hora de dormir llegó, pero no en mi apartamento.
La hija de Afrodita y su esposo me ofrecieron el cuarto de invitados para pasar la nochedebido a que ya es demasiado tarde. El frío parece no dar tregua. Aunque insistí en que noera necesario y en que tomaría un taxi hasta casa, fue en vano. Su insistencia me arrancóun sí.Literalmente no dejaron marchar a Matt, que vino en su Ram. Su hermano lo obligó apasar la noche en su enorme casa solo por esta vez. Sé que Matt se






