Me duché apurada. En el baño encontré cepillos sin estrenar, pasta dentífrica, jabones recién comprados y toallas, también, novísimas. A Marcia le gustaba renovar siempre los artículos de aseo. Ella sabía que Marcus llevaba casi en forma cotidiana a sus amantes a casa cuando ella y Doris se iban, por ello habían en toda ocasión los utensilios recién comprados, alineados junto a la ducha. Después de eso fui de prisa a preparar el desayuno a Marcus, él seguía durmiendo, tumbado en la alfombra.