Leonela estaba demasiado nerviosa. Llegó por la mañana a mi casa. Desayunó con mis padres y con Jovana porque yo había tenido turno toda la madrugada. Descansaría todo el fin de semana, por lo que queríamos aprovechar para concretar la cita con el tal "Flecha". El romance entre el poeta y mi amiga había seguido y se mandaban incluso poemitas muy picantes a sus respectivas cuentas personales. Yo, en realidad, me suponía eso porque a mí ya nadie escribía, menos, por supuesto, "Flecha" je. ¡¡¡Tod