El señor Peña fue el primer paciente que di de alta en la clínica. Eso fue una gran emoción, muy especial, para mí. Lo sentí como un espaldarazo a mi carrera, a mis esfuerzos, a mi dedicación y perseverancia, una consumación a mis anhelos y sueños de convertirme en una buena psiquiatra. Peña había llegado sumido en un complejo cuadro de esquizofrenia, alucinaciones y paranoia y los otros médicos habían renunciado a él porque Peña estaba convencido en la existencia de extraterrestres que se co