Por la noche Marcia me escribió a mi móvil. Yo ya estaba en casa luego de una intensa jornada de trabajo. Estaba bastante cansada además y lo único que quería era darme un buen baño y estar relajada, tumbada en mis almohadas, viendo televisión.
-Compré tu segundo poemario por internet, Andrea, y te digo que está estupendo-, decía ella efusiva con un emoji de aplausos.
-Yo solo escribo lo que siento-, intenté ser modesta sin embargo mi corazón aullaba eufórico en mi pecho. Me sentía muy