Marcus contemplaba con intenso odio a Miranda mientras ella sonreía nerviosa al doctor que intentaba colocar al recién nacido entre sus brazos. Algo no encajaba en absoluto con ese bebé, y no era precisamente por el tono oscuro de su piel lo que le generaba esa desconfianza.
—Doctor, por favor —intervino Marcus con voz serena pero firme— Con todo respeto, pido que se abstenga de entregarme a ese niño por el momento, necesito hacer algunas aclaraciones con esta mujer antes.
El hombre de bata bla