Maya observó disimuladamente a la elegante mujer en el restaurante del aeropuerto. Su corazón dio un vuelco cuando un joven apuesto se acercó y la saludó con un respetuoso beso en la mejilla. El parecido con Marcus era innegable: la misma mirada penetrante, el porte gallardo... Debía ser su hermano.
La chica fingió estar concentrada en una revista que hojeaba frente a su rostro, observó discretamente a aquellas dos personas, decidida a investigar qué es lo que había sucedido, la mujer se mostra