El sol amaneció pálido aquella mañana. El aire cargaba un peso casi palpable, como si cada partícula de polvo supiera que ese día traería despedidas e incertidumbres.
Collin se levantó despacio, sintiendo las sábanas frías a su alrededor. El lado de la cama donde Liam dormía estaba vacío. No había señal de él en la cabaña, solo el armario revuelto, su ropa esparcida como si hubiera buscado algo específico para ponerse.
Respiró hondo e hizo lo mismo. Eligió un vestido amarillo sencillo, recogió