Lark Emerson inesperadamente era dulce, divertido y muy agradable cuando no estaba en su papel de Alfa macho pecho peludo, espalda plateada, lomo blanco, manos de leñador. Nunca nadie antes se había esforzado tanto por complacerla. Y ni siquiera era forzado. A su hombre lobo le encantaba cuidarla y hacerla feliz. Cada vez que ella sonreía, fuera cual fuera el motivo, él también sonreía -incluso brillaba-, como si esa simple muestra de su estado de alegría resonara en él como una especie de proy