—Cada una de estas pseudo puertas lleva a un destino específico. A diferencia de la grieta en la que te quedaste atrapada ayer, supuestamente no importa cuántas veces los lycans entraron aquí, según Jareik, el camino los llevaba a una sola parte y no cambiaba. Éstas aberturas, accesos y caminos nunca cambian. Mis soldados se aseguraron ellos mismos una y otra vez.
—Pero no era necesario que dieras esa orden…
El lycan negó, con una sonrisita de medio lado en el rostro.
—Aunque yo no les hubiese