De repente, Kary recordó que ya no estaban en la seguridad del dormitorio y que estaban en la sala, sala que compartían con los sirvientes, sala en donde entraban Sero y More, sala en donde si cualquier persona pasase, los vería en pleno acto.
—Ya no más, estamos en la sala. En cualquier momento los cachorros pueden entrar corriendo o cualquier sirviente.
Su estúpida cara se puso roja como la remolacha y esa fue toda la respuesta que el alfa necesitaba para intentar seguir el juego previo, haci