—Si sigues sonriendo así, voy a quitarte esa sonrisa de la cara con…
—¿Con un beso?
Sí, si, que chistosito.
Kary sonrió dulcemente—. Con un golpe…
—¿De caderas? No sabía que lo querías hacer tanto conmigo. ¿Vamos a la habitación…?
Lark se acercó lentamente a su mujer, rebosando confianza. Kary levantó el cojín del sofá antiguo y lo estampó en toda la cara del hombre lobo.
Emerson parpadeó hacia la ojigris, sorprendido de que lo hubiera golpeado sin dudar, entonces, de un momento para otro, ech