Emerson no pudo darse cuenta cuándo se acercó a la humana.
Sus propios dedos se clavaron en la cintura de su mate y sus garras casi perforaron su suave piel.
Solo pudo darse cuenta de lo que hacía, cuando la mujer habló:
—Me haces daño—susurró Kary entre lágrimas.
Su agarre se aflojó de inmediato, pero sus ojos no se apartaron de los de ella.
—Pueden retirarse, iré dentro de unos minutos a discutir este tema.
Jareik tenía una expresión bastante compungida en el rostro, mientras que Joss solo