—En efecto. En cuanto lo hagan, la gente se peleará por esos puestos. Y ya puedo decirte que los mineros cobrarán un sobreprecio por trabajar allí.
—¿En serio? Bueno, supongo que eso tiene sentido. En todos los mundos hay estafadores—murmuró.
El hombre se reía entre dientes, muy de acuerdo con ese comentario.
—Sí, pero también será para desanimar a sus clientes y que puedan emplear su propio tiempo en tallar para sí mismos con esa hora extra. Es fácil pagar a otros para tallar la piedra arcoíri