162. El Llamado y la Espía.
Fue una noche intranquila. A pesar de que era la primera vez en varios días que estaba en una cama blanda y unas colchas calientitas, a pesar de que el cuerpo de Maximiliano a mi lado me brindaba calor y seguridad, y la conciencia de mi hijo — de mi hijo que crecía en mi vientre — me daba un motivo, a pesar de todo eso, fue una noche bastante tensa. Nadie logró dormir realmente, ni siquiera después de que Santiago llegó, después de haber ido a visitar a los niños.
— Están bien — dijo — . Cr