138. La visión de los primeros.
Francisco intentó ponerse de pie, pero algo lo impedía, como si el suelo pantanoso se aferrara con fuerza a sus rodillas. Levantó la cabeza; se sentía perdido y confundido. Estaba en un extraño bosque, la luz de la luna brillaba. Intentó hablar, pero la voz no salía de su garganta. O se intentara hablar debajo del agua. Extraño. Era como un sueño, pero un sueño vívido. No entendía cómo había llegado a ese lugar si hacía apenas unos segundos estaba con Franco sobre la pequeña terraza del mirador