Ella había sido pasante en nuestro laboratorio durante un año, pero decidimos no renovar su contrato. Era una doctora graduada con honores y provenía de una familia adinerada. Su padre era dueño de una cadena de droguerías y buscaba asociarse con nosotros. Sin embargo, la mala reputación y los juicios por daños a la salud de su empresa nos llevaron a rechazar la propuesta.
Desde sus primeros días en el laboratorio, Mary Ann había tenido conflictos con la mayoría de las pasantes. Con aires de su