Desperté poco después del amanecer sintiendo su aliento sobre mi pecho. Sonreí antes de abrir los ojos, su aroma impregnaba mis fosas nasales y mi piel hormigueaba de las ganas de tenerla más cerca, por lo que tensé mis brazos a su alrededor para traerla hacia mí.
- Buenos días, bebé - susurró contra mi cuello, provocándome escalofríos. Era la segunda vez que utilizaba ese término cariñoso conmigo y me sentí nuevamente como un adolescente por las sensaciones que despertaba en mi cuerpo.
- Bueno