La ventanilla del Mercedes-Benz se bajó. Charlie se asomó al hombre que estaba detrás de la ventanilla y lo reconoció al instante.
Era Max Wyatt, el tipo que se había tomado la libertad de organizar la reunión de hoy en su grupo de mensajeros.
Sin embargo, Charlie y él eran sólo conocidos normales.
Max iba vestido con un traje que parecía ajustado sobre su regordeta figura y zapatos de cuero. Detuvo el coche cuando vio a la multitud, asomó su cabeza por la ventanilla y dijo: "Hola, chicos, di