El ambiente en la sala de conciertos era electrizante: reunir a dos artistas de primer nivel, provenientes de extremos opuestos del mundo, era algo tan inédito como fascinante.
Cuando terminaron su dúo, Tanya tomó la mano de Quinn y ambas caminaron hacia el centro del escenario, saludando al público entre aplausos.
Sonriendo, dijo: "Ahora los dejo con Quinn; disfruten de sus canciones".
Dicho esto, le dio un rápido abrazo y se dirigió al ascensor que la llevó bajo el escenario, mientras decen