Además, Bernard sabía que las palabras del general maldivo no podían tomarse al pie de la letra, ya que quizá no tuviera suficiente peso político para cumplir su promesa.
No obstante, el ejército maldivo despejó rápidamente la zona del incidente. Algunos de sus miembros registraron una lista de los invitados que habían asistido a la fiesta, mientras que otros se encargaban de retirar los cadáveres decapitados.
Como era de esperar, la capacidad de combate y la mentalidad de su ejército eran muy