Mientras Bernard y Tanya hacían declaraciones sobre el incidente, sus respectivas fortalezas convertían su alianza en una combinación prácticamente perfecta.
Uno era rico e influyente, capaz de mover los hilos entre gobiernos de todo el mundo.
La otra era famosa y talentosa, capaz de impulsar movimientos sociales a su antojo.
Con ambos decididos a seguir de cerca la situación, ya no se trataba solo de ejercer una enorme presión sobre Aguasnegras; incluso los funcionarios de las Maldivas estab