Jacob pensaba exactamente lo mismo, sin darse cuenta de que aquel dulzor era en realidad el olor a sangre que flotaba en el aire. Soltó una risita y dijo, "Caramba... ¡No nos hemos gastado ni un centavo, pero nos iremos más ricos de lo que llegamos! Olvídate del aire; ¡hasta el agua del mar debe saber dulce!".
Elaine asintió felizmente.
"Ah, y además es la víspera del Año Nuevo oskiano. Esto debe ser una señal de que nos esperan cosas buenas en el nuevo año...".
Sin embargo, de repente se le