Yoshitaka dejó escapar un suspiro de alivio al escuchar que Tanya finalmente aceptaba continuar con el concierto.
Ya estaba preocupado de que la diva simplemente se marchara, y conocía muy bien el temperamento de artistas como ella.
Si la presionaban demasiado, abandonaría a la compañía sin pensarlo dos veces. Al fin y al cabo, era rica e influyente, y aun si perdía una demanda de la empresa, podía darse el lujo de desaparecer por un tiempo.
Además, si les decía a sus fans que había dejado la compañía porque la obligaban a hacer algo en contra de su voluntad, sus legiones de seguidores podrían llevar a la empresa a la ruina.
Por eso, Yoshitaka no se atrevía a forzar a Tanya a hacer nada que no quisiera, y le sorprendía enormemente que Charlie hubiera logrado que cediera simplemente jugando duro.
Fue entonces cuando Charlie dijo, “Ya que la señorita Sweet continuará con el concierto, no perdamos más tiempo aquí. Señor Kennedy, regrese a la fiesta con la señorita Sweet, o los demás