Yoshitaka dejó escapar un suspiro de alivio al escuchar que Tanya finalmente aceptaba continuar con el concierto.
Ya estaba preocupado de que la diva simplemente se marchara, y conocía muy bien el temperamento de artistas como ella.
Si la presionaban demasiado, abandonaría a la compañía sin pensarlo dos veces. Al fin y al cabo, era rica e influyente, y aun si perdía una demanda de la empresa, podía darse el lujo de desaparecer por un tiempo.
Además, si les decía a sus fans que había dejado la