Sophie no esperaba que su benefactor no solo no mostrara su rostro, sino que incluso se negara a permitirle comunicarse con el mundo exterior. De repente ella se sintió bastante decepcionada.
Ella preguntó titubeante: “¿Me dejarás informarle de mi seguridad a mi familia? Mi Abuelo debe estar muy preocupado por la seguridad de mi madre y la mía. Solo nos gustaría informarle que ambas estamos a salvo...”.
La mujer sacudió la cabeza y dijo con seriedad: “Lo siento, Señorita Schulz, la orden de