A la mañana siguiente Jack mira complacido a Luna por estar usando su regalo, pero no dice nada. El desayuno, como todos los que siguen, se pasan en un silencio tenso porque los hombres no pueden dejar de mirarse y retarse sólo con sus ojos.
Luna se limita esos días sólo a cocinar, comer rápido y salir de allí antes de que la maten con una de sus balas imaginarias. Un día Zeus les informa que las reformas en su departamento están casi listas y sólo le quedan unos cuatro días allí, Luna no puede