—Señorita Diana, la administración de este edificio de oficinas es, sin duda alguna, una de las mejores en el DF. Cualquier problema se resuelve las veinticuatro horas del día, y la seguridad es impecable.
El agente inmobiliario abrió muy atento las persianas de la oficina, dejando que la luz de la tarde inundara el espacio por completo.
Aunque aún había muchos trastos abandonados que aún no se habían recogido, no lograban ocultar que este era un lugar ideal para trabajar. La oficina estaba orie