Soren trabajaba en su despacho para finalizar algunas cosas de la nueva sucursal en Canadá, había más papeleo del que Patrice mencionó esa mañana. Sin embargo, todo eso le correspondía a él por ser el dueño de la empresa, aunque sus amigos cercanos también tuviesen un porcentaje.
—Llevas rato ahí, ¿quieres decir algo? —habló Soren sin apartar la vista de los documentos.
—Bueno, ahora que lo menciona —respondió Liza, se notaba la preocupación que emanaba de su cuerpo en ese momento—. ¿Qué es lo