—¿Señor? —llamó Peter, al volante.
Era la cuarta vez que le hablaba, pero Soren permanecía perdido en sus pensamientos. No podría culparlo, estaban pasando muchas cosas en su vida y tenía decisiones que tomar. Sin embargo, estaba preocupado por el joven que cuidaba, ante sus ojos Soren seguía siendo aquel niño que reía constantemente y disfrutaba de la vida cuando sus padres aún estaban.
El viejo jardinero se preguntó qué debería hacer, quería protegerlo de todo lo malo que lo perseguía, pero e