El salón se sumió en un silencio inquietante mientras el parpadeo de las luces iluminaba fugazmente los rostros tensos de todos. La amenaza estaba más cerca de lo que jamás imaginaron, pero si eso estaba pasando, entonces significaba una sola cosa…
—Están en el castillo… —dijo Brion, viendo las luces titilantes—. Avisen a los guardias, alerta máxima. Quiero una comunicación cerrada, que resguarden cada piso y nadie entra o sale sin ser registrado. ¡Ya!
El personal tanto del FBI cómo del palacio