La alarma hizo acto de presencia, Clarisse arrastró una mano fuera del confort de las sábanas y apagó el despertador cuando alcanzó la pantalla de su teléfono. Observó el brazo que estaba alrededor de su cintura y le pareció bastante raro.
En el pasado no disfrutaba para nada que alguien la abrazara al dormir, le parecía muy incómodo y hasta sofocante. Sin embargo, ahí estaba con un hombre dormido junto a ella que la abrazaba y no le disgustaba. De hecho, el contraste entre la piel fría de Sore