—¿Qué es lo que quieres?
Brion sonrió internamente mientras dejaba a un lado la botella y le tomó un sorbo del trago que se acababa de servir. A su espalda se encontraba Annabeth, quien tras entra en su despacho privado, cerró la puerta con seguro. Por ningún motivo ella quería que alguien más llegase a escuchar la conversación que iban tener.
—El vodka siempre ha sido de mis licores favoritos. Fuerte, pero no en exceso. Debo decir que los rusos tienen un buen gusto cuando se trata de bebidas.