—¡Buenos días, lindura! ¡La Tierra te dice: hola! —Clarisse miró a su amiga desde el sofá, su cara decía que ese día no tenía nada de batería social—. Uy, ¿por qué esa cara? Parece que quisieras eliminar a la humanidad.
—No dormí muy bien anoche…
—¿Aún te sientes mal? ¿Volviste a vomitar? —dejó la bolsa en la isla de la cocina y corrió hacia su amiga para revisarla—. No pareces tener fiebre. ¿Te duele algo?
—No, pero siento que no descansé nada —aclaró, sentándose derecha. Se pasó las manos por