Dos semanas.
Catorce días.
Trecientas treinta y seis horas.
Dos mil ciento sesenta minutos.
Un millón doscientos nueve mil seiscientos segundos.
Era una maldita tortura pensar en todo el tiempo desde que despertó en la misma cama con Soren. Le tomo todo ese día poder recuperar su memoria de los eventos ocurridos, buscaba una explicación de cómo fue que eso ocurrió. Por supuesto que al principio creyó que era una ilusión orquestada por los efectos de las bebidas en su sistema, era imposible que