Siempre había disfrutado de la noche, el silencio y la paz que brindaba era un enorme respiro de aire puro para él cuando era niño. Nunca le importó vagar solo por los pasillos del palacio, de hecho, los disfrutaba mucho porque sólo a altar horas de la noche es que podía sentir libertad. No debía preocuparse porque su familia lo observaba o podría castigarlo, nada importaba más que estaba en calma absoluta.
Ahora que hacía lo mismo podía darse cuenta que esa sensación no cambió nunca. Vestía na