Lo que comenzó como una tarde de té con leves insinuaciones, ahora era una declaración de guerra.
La cabeza pálida de Sasha yacía justo en medio de la mesa, algunos estaban horrorizados y asqueados ante ello, pero otros parecían simplemente sorprendidos por el acto en sí. Mientras que la cabeza de Sasha los miraba con un solo ojo, ya que en otro únicamente tenía una cuenca vacía y ennegrecida. A causa de la peste tuvieron que cubrirse la nariz, pues apenas era tolerable.
—Supongo que querrán re