—Oliver —llamó la reina y enseguida fue hasta donde ella—. Quiero hablar contigo un rato a solas.
—Por supuesto, Odelia… —le dio una mirada a su prometida, la cual asintió sonriente antes de ir hacia el balcón—. ¿De qué se trata?
Los últimos dos días han estado pegados a ella, ya que tuvo una fuerte recaída que los preocupó bastante. Las ojeras debajo de los ojos de la reina y el temblor en sus manos eran claras señales de que era cuestión de tiempo para ella.
—La primera vez que te conocí te h