—¡No, de ninguna manera! —objetó el castaño.
—Silencio, Jax. Es la única manera se asegurar el bienestar de Tessa y Pat —argumentó el pelinegro—. Prometí que volvería a salvo a casa y si debo hacer esto para que eso pase, entonces lo haré.
—¡Tío, no te vayas! —lloró el niño, siendo sujetado por uno de los hombres de Sasha.
—No te preocupes, Campeón. Todo saldrá bien, tu papá espera ansiosamente por tu regreso.
—¡No quiero que te vayas con el malo! ¡Quiero que te quedes conmigo, tío Soren! —rogó